jueves, noviembre 18, 2004

Número 20

Ya no se de esperanzas de cristal,
ya no se de mañanas con palmeras,
ya no se si el infierno me espera,
ya no se de besos sin sal.

Ya no se si aun puedo tocarte,
ya no se si mi cama esta viva,
ya no se de miradas lascivas,
ya no se si vale la pena odiarte.

Ya no se cuan largo es el camino,
ya no se de la miel de tus labios,
ya no se si existes en mis manos,
ya no se si despertar es mi destino.

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