Un trago largo
con la luna que veo,
una sonrisa esmeralda,
sus ojos mirándome fijo,
la noche apaciguada
por la brisa del fin del invierno,
la espera de los segundos
en fila resignada.
Sus manos extendiendose,
francas, abiertas, rendidas,
una pose que invita al deseo,
el aroma a jazmin
haciéndome respirar profundo,
mi boca sedienta deseando probar
la miel que conoce pero no,
y un mar de seda
cerrando el círculo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario