Me destruye ese silencio
a la distancia,
me entierran vivo tus monosílabos,
se me desvanecen las manos
al querer tocarte,
tu soledad me adormece el alma,
se me duerme el corazón si no llamas.
Y el tiempo no pide visa,
y el sol no tiene piedad,
y el licor no ríe,
y tus manos no están.
Me robaste el camino
y redirigiste mi vuelo,
al marcarme el final del arco iris,
y veo el oro pero no al duende
y tréboles que brotan en otoño
Cada hoja que cae es una moneda
que solo llena mis bolsillos rotos
y tus lagrimas solo son ramas
de un árbol que duerme
esperando la primavera.
Soy la ola que muere en tu playa
aunque ya no traigo conmigo
mas que algún despojo
aun así, me esperas y abrazas
añorando el tiempo que no transcurrió.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario