Ya no estoy enojado con la distancia
y muy poco con el tiempo.
Ya el reloj apura sus pasos
y una mariposa de papel
despliega sus alas;
ya el camino se despeja de espinas
y de rocas sudorosas.
Aunque mis pies cansados
se arrastran dejando un rastro
éste se vuelve confuso
y el polvo los cubre de seda.
Ya no hay dolor en las palabras
mas que el de una vuelta a la espera.
Aún no hay caricias,
pero ya se siente el calor de tus manos
aún no hay besos
pero ya siento tu respiración,
descansando tu cabeza en mi almohada.
El tiempo ya no importa
porque veo a lo lejos tu sonrisa
y la distancia no molesta
porque solo espero detenerme
y a tu lado cobijarte
el paraje de mi sueños
la esperanza de tu vida.
Ya no estoy enojado con el tiempo
y muy poco con la distancia.
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