Una ventana me separa de la lluvia
que enlutece mi alma con gris
y sólo puedo pensar
-con lo que duele pensarte-
anhelar lo que no llega
y que espero con miedo.
Quiero, aunque suene irónico,
mañana;
y mañana querré hoy.
Un calor egocéntrico
me empuja a robar fantasías
a ordenar los viejos muebles
de una ilusión compartida.
Ya las horas son contadas,
e incontables;
quimeras en procesión
esperando por verte.
Te debo muchas palabras
me debes muchas calmas
y si no podemos pagarnos
la vida carecerá de sentido.
Pero en el fondo de mi
se que voy a encontrarte
voy a oirte decir "Hola",
y todo estará bien.
lunes, marzo 21, 2005
Número 28
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