martes, septiembre 14, 2010

Pérdida

Buscaba huir del naufragio
de la mediocridad reinante
cuando apareciste de la nada
brindandome tu mano,
asombrado de tu esencia, de mi suerte.
Fuiste los 30 segundos más valiosos
y se que hoy tengo la suerte
de poder contarlo
pero sin darme cuenta
se me escaparon tus besos, 
tu pelo, tu aroma, tu sonrisa.
Solo volvería a aquel café
para mirarte una vez más
para no darme cuenta que te pierdo.
Necesito esa pincelada de tu mano
la que fuera el último contacto,
necesito de tu mirada.
Que difícil combinar
el impulso irrefrenable
con los deseos del alma
y morir con tu partida.

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