miércoles, noviembre 24, 2004

Diálogo

M.: -Te necesito, porque te extraño, me enamoré más de lo imaginaba, y ahora no puedo vivir sin vos, me haces demasiado bien, DEMASIADO. Y quisiera que estés a la vuelta de la esquina para poder verte o espiarte, y admirarte, y decirle al mundo que ahí va el hombre que sana corazones con sus manos, y hace volar con sus besos, y te hace viajar con amarte y escribe esos versos emocionantes, iluminando toda mi vida. TE AMO. Volá y llegá de vuelta a mi alma.
J.: -Que mi pecho necesita de ese nectar que le brinda tu mirada cuando relata cuentos de hadas.
M.: -¿Por qué sabes completarme tanto como con las frases? Me llenás.
J.: -Es sólo lo que me surge cuando me decís esas cosas.
M.: -Te doy y sabés usar lo que te doy, y eso es lo que más me enamoró de vos. No despreciás lo que te doy...
J.: -Nunca.
M.: -Lo utilizás de tal forma que me vuelvo a enamorar.
J.: -Porque das mucho, y lo lamento por los tontos que no lo vieron, y se los agradezco.
M.: -Yo digo lo mismo a esas que fueron y vinieron y aún no saben de AMOR NI DE VOS.


Volá y llegá de vuelta a mi alma
que necesito de ese néctar que brinda tu mirada
cuando relata cuentos de hadas,
que quiero descansar una vez mas y ser salvado,
que no muera nunca la tarde y quedarnos abrazados,
que quiero tener setenta años y sentirme como hoy,
que descubras cada noche y cada mañana quien soy,
cuando fascinada sientas que hay justicia
y que mis manos sanan corazones con una caricia.

Javier y Mariana

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