No pretendo paraíso alguno, ni nubes blancas,
ni el infierno, ni el ardor del roce,
ni el sudor de una cama.
No pretendo robar un beso
si no da color a la tarde,
si el viento no sabe teñir con un rezo,
una suplica, una llama, un cigarrillo.
No pretendo un abrazo si no me salva del frio,
si cada palabra que diga cae en el recuerdo
de una excusa en el vacío,
de una caminata sin una mirada.
No pretendo una locura pero si una llegada,
con aroma a jazmines y tus ojos diciéndolo todo.
No pretendo la exclusividad de las celdas
sólo una obrera que conozca cada pétalo.
No pretendo que cambies estrellas por destellos,
ni que le compres fantasias a la luna,
ni que robes el aire primavera,
ni siquiera que me ames con devoción.
Pretendo un intercambio de caricias,
que me quieras un poquito
y te dejes querer un poquito;
pretendo jugar a ganar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario