jueves, noviembre 18, 2004

Número 4

Ya victima de mis emociones
recurro una vez mas a tu sonrisa
te veo, imagino, sueño...
mi medicina del paso de los años
de desilusiones, y rotundos fracasos
con pequeñas victorias que enseñan
que el río esta lleno de piedras
y que un solo golpe por pequeño que sea
puede mas que toda la experiencia acumulada.
La arena de mi reloj solo logra absorber mi sed
y mi cuerpo no soporta el paso de tu tiempo
ni el robo de los pasos, ni el sol del jardín.
Las enredaderas en las ventanas
acobijan los muros calcinados de un sentimiento
roto en pedazos, muerto de hastío
El aroma a seco, ya no esconde orgasmos
ni rayos, ni vientos, ni olvidos,
una voz opacada que vibra en el negro
de una noche no estrellada.
Y aun después de todos esos contratiempos
con cada minuto que me roba el silencio
busco desesperado decir que te amo
y solo encuentro palabras confusas, destierros,
sepulcros vacíos, acordes que el viento
brama en el vacío que dejas en mi pecho
en cada despedida marcada con cielos
carentes de carne, de besos y de fuego.
Y busco una rosa blanca en cada caricia
el deseo caprichoso de cada nostalgia
robada de un cuento que aun no se ha escrito
en la historia vivida, la de mi llegada
Y encuentro paz en cada sonido que emite
mi fiel mitad derecha empecinada
en creer, en tener fe, cuando aun no recupera
el aire que le falta para decir "no, gracias"
y caigo en sus brazos, y entonces me comprende,
y me acaricia sabiendo que estoy rendido y sin alma.

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